Led by Artistic Director Florencia Rodriguez, SHIFT: Architecture in Times of Radical Change signals the opportunity and need to change direction—an invitation to think with others and to set new grounds for the interpretation and design of our built environments. The exhibition is organized around a series of thematic capsules: exhibitions and programs that each explore a particular idea, question, or mode of practice.
At 840 N. Michigan Ave, the Biennial transforms over 65,000 square feet of former retail space into a vibrant cultural destination where architecture, art, and design converge. As the Biennial’s fifth site, 840 N. Michigan Ave showcases two central capsules—SHIFT and Ecologies—with more than 30 installations by over 35 artists and studios from around the world. Spanning four floors of this landmark building, the exhibition explores how design shapes and responds to the natural, cultural, and social forces that sustain and challenge us.
Ecologies examines architecture as part of interconnected systems—climate, technology, food, and the body—positioning design within the broader webs of life that sustain and challenge us.
Possible Futures: What solutions emerge when we approach design and architecture at the planetary scale? This roundtable considers how global ecological, cultural, and material systems intersect with the built environment, and how architects can shape more adaptive and interconnected futures. Moderated by Alejandro Haiek from Laboratory of Intersectional Ecologies, the conversation features Guillermo Parada of gt2P, and Arturo Ghezzi Novak and Gustavo Ghezzi Novak representing Blanco, Estudio Jochamowitz Rivera, and Ghezzi Novak.
Este es un proyecto que nace enfrentado a su fin. Insertamos una aglomeración de muebles dentro de un espacio - muchos diseñados, otros reciclados y algunos seleccionados -, que juntos intentan hacer una cafetería.
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Lila
Año: 2021
Ubicación: San Isidro, Lima
Coautores: Pamela Remy (Blanco)
Fotografía: Iván Salinero
Lila vive en Miguel Dasso, una agitada calle en San Isidro donde confluye una gran diversidad de actividades y personajes. Dentro del salón, dos mesas de medidas exageradas reúnen toda esta dinámica y su imprevisibilidad. El resto de piezas que acompañan las mesas son las que se encuentran en una casa: armarios, sillones, muebles con repisas, espejos, alfombras, lámparas. La acción del restaurante se acomoda en estas piezas sueltas sobre un suave piso de madera que inunda el espacio sin restricciones. Las paredes blancas, desnudas, dejan ver las cicatrices del local anterior. En esta actitud doméstica, el corazón del restaurante es la cocina que se muestra abierta, acogedora, cuidadosamente vestida de una laja rosada y un ventanal que recibe luz natural lateral.
Al salón se le adjunta una dimensión pública que es un espacio previo exterior, una terraza techada que alarga la actividad de la calle por 8 metros, cuyo piso de adoquines se teje con el de la vereda. Mesas y sillas se acomodan alrededor de un jardín de flores sombreado por un techo curvo brillante que proyecta la dinámica urbana al interior del local. La terraza, aunque muy expuesta, tiene el cobijo de tres grandes cortinas de tela traslúcida y está delimitada por dos largas bancas de parque.
Detrás del restaurante se descubre un valor adicional que es un patio abierto al cielo, el rescate de un antiguo estacionamiento. Un lugar árido al que se le ha implantado una infraestructura perimetral de postes y cables para pronto desaparecer con madre selva, bignonias y buganvillas. El nuevo sistema, además, mantiene el patio vivo con iluminación, calefacción y música. El centro del patio lo domina un macetero suspendido que alberga las plantas aromáticas usadas para terminar algunos platos en la cocina.
Lila recibe mucho de la sensación desinteresada de cobijo y cariño de un ambiente familiar. La idea de “la casa de la abuela” está impresa de alguna manera en el espacio. Viene de allí la actitud de completar el restaurante sin alardes, con adornos florales, vajilla, mantelería, objetos, todos recolectados de todos lados. Son estas piezas las que terminan de orquestrar la dinámica del restaurante de manera muy personal y humana.
La arquitectura de esta casa-huerto explora las posibilidades de la vida en el exterior a través del porche y una agricultura doméstica.
Para nosotros, una parte muy agradable de la imprevisibilidad de los espacios fue la magnífica ocupación por parte del cliente, el balance entre refugio y libertad. Llevó la idea del porche un paso más allá y el resultado es una vida generosa exterior llena de acción, muebles, decoración, comida, interacciones y muchas posibilidades. El cliente, un chef, demuestra que la sostenibilidad es la convivencia equilibrada e incierta entre la arquitectura, su huerta y el mundo natural.
Un viaje de dos horas hacia el este de Lima nos lleva a Cocachacra, un pequeño pueblo al lado de los Andes. En este contexto se encuentra la casa, por lo que la coexistencia con la intensidad de las montañas y la comprensión del clima son insumos clave en el proceso de diseño. Parte de la experiencia de estar en la naturaleza es permitir que se satisfagan los sentidos: escuchar los sonidos de la vida silvestre, oler el aire fresco o disfrutar de la lluvia sin encerrarse.
Pensamos en el volumen principal como un único techo inclinado que pudiera tejer espacios habitables interiores y exteriores. En los establos de San Cristóbal de Barragán encontramos el esquema que nos ayudó a ejercitar esta idea, donde los aleros alargados se convierten en un alar que permite contacto con la naturaleza e interacciones diarias. En las casas tradicionales locales es común ver espacios exteriores techados adosados a las fachadas donde parece que el tiempo no pasa. Estos porches no sólo dan cobijo sino que también tienen un importante valor social que nos interesa rescatar.
Con un enfoque de huerta, en la casa se practica una agricultura doméstica donde la estacionalidad cobra importancia para la organización culinaria del hogar. Las jardineras de piedra dispuestas libremente a lo largo del terreno permiten que los cultivos se manejen por separado y según temporada para uso doméstico, creando otra experiencia con la naturaleza como recurso. Para apoyar este huerto, se diseñó un volumen utilitario compacto de dos pisos con una cocina, cuartos de almacenamiento, un área de trabajo para manipulación de cultivos y dormitorios adicionales en el nivel superior.
Los acabados con cal en las paredes les permiten respirar y aportan un verdadero color blanco. La cubierta del largo techo inclinado se trabaja como un manto de ladrillos de arcilla cortados en mitades y tercios dispuestos en patrones que hacen referencia a los textiles de Ani Albers.
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Dhaasu
Año: 2024
Ubicación: Miraflores, Lima
Coautores: Pamela Remy (Blanco)
Fotografía: Iván Salinero
Dos pórticos de concreto encierran un mundillo intenso y diverso donde se sirve comida rápida india, el primer concepto de comida India callejera en Perú y Latino América. En él están todas las referencias que vimos a lo largo del proceso. Están las cabinas de entablado de madera de los camiones de carretera, muchos pintados a mano con diseños de tigres, lobos, paisajes y dioses. Están las líneas de mármol blanco que marcan los tiempos de construcción del capitolio de Dhaka de Kahn. Están los pisos del Taj Mahal y los del convento de La Tourette de Le Corbusier. Están los talleres mecánicos de alrededor de la Av. La Mar. Están los candelabros de una casa en La Molina y también los de OMA para una pasarela de Prada. Están los quioscos de venta de las esquinas de Miraflores. Está el verde de la cevichería del Mero Loco. Está la cromática del atuendo de Apu de los Simpsons. Está la pared verde del departamento en Chinatown de Greenriver project. Está el teatro BioBio de Radic. Están las mesas de la cafetería del secretariado de Chandigarh de Le Corbusier y sobretodo su entrada al palacio del congreso; este fue uno de los puntos de ignición.
Ninguna existe del todo ni tan evidentemente, pero todas están allí presentes.
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Cocina
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Año: 2012
Ubicación: Miraflores, Lima
Fotografía: Renzo Rebagliati
La presencia de un ficus australiano existente fue la base directriz para el planteamiento de la nueva cocina. Se optó por diseñar un espacio de cocina en donde la diferencia entre adentro y afuera sea muy clara. Esta separación de atmósferas refuerza la experiencia del espacio interior, y así se tiene otra forma de relación interior/exterior dentro del terreno.
Se creó un espacio autónomo dentro del terreno, con su propia lógica y atmósfera. De este modo, la necesidad de un techo significó la oportunidad de darle al ambiente de cocina luz cenital uniforme y procesada a través de un techo de vigas de madera.
El árbol sirvió como articulador del espacio interior, alrededor del cual se organiza la zona de cocina, el comedor de diario y la despensa. Además, su presencia significó un gran aporte a las cualidades espaciales de la cocina.
La relación entre el interior y el exterior se da mediante la apertura de dos vanos en los muros: uno para la zona de cocina y otro, a nivel de una persona sentada, para la zona del comedor de diario. Estos vanos se diseñaron como dos muebles-ventana cuyo espesor se utiliza como repisas y lugares de almacenamiento. Estos muebles-ventana sirven como sistemas que, al regular la apertura de los paneles de madera, se controla la luz, la ventilación y la vista al exterior.
Finalmente, se exploró el uso de los materiales en su estado más esencial y primario: el concreto, el ladrillo, la madera y el acero. Asimismo se procuró repensar y diseñar a detalle todos los componentes arquitectónicos que conforman una cocina.
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Textile House
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Año: 2019
Ubicación: Paracas, Ica
Colaborador: Daniella Dibos de Tramontana
Fotografía: Iván Salinero
Paracas es un territorio marino-costero en el sur del Perú. Su herencia arqueológica, paisaje desértico y clima ventoso le dan un magnetismo único. Cualquier esfuerzo arquitectónico en este contexto es un cuestionamiento sobre cómo responder, o no, a estos factores.
Para nosotros, el fascinante legado textil que la cultura Paracas dejó es un estímulo notable, y una oportunidad para navegar más allá de una narrativa precolombina meramente formal. Observando los textiles aprendemos sobre libertad y rigor. Libertad en la variedad de formas, colores, imaginario; rigor en la sofisticación de la técnica, detalle, calidad.
Hemos tratado el sistema constructivo entendiéndolo como un textil que contiene información tangible e intangible. Los bloques de concreto son fibras que se hilan para hacer un tejido que resuelve internamente las ingenierías técnicas y estructurales para explotar sus cualidades espaciales y táctiles. El bloque de concreto es la expresión material de la casa; su fresco y tenue interior contrasta con la intensidad solar del exterior.
Creamos un podio elevado: una gran terraza exterior de celebración social en directa convivencia entre el mar y el desierto de Paracas, donde la ventana en esquina y piscina se orientan hacia la puesta de sol en la bahía. El nivel bajo es calmo; un muro curvo dibuja una terraza interior longitudinal que articula las habitaciones.
Los vientos predominantes de la zona soplan vigorosamente desde el sur trayendo polvo y arena. El planteamiento cerrado de la fachada sur y la materialidad bruta protegen la casa de estos vientos intensos; ambas jardineras del nivel superior tienen el propósito de mitigar los vientos con la correcta vegetación crecida. Sellar las aperturas es también crucial para impedir el ingreso de arena; perfiles herméticos de aluminio se utilizan para el vidriado y marcos de madera de doble galce para las puertas.
Artículo para la revista A21 sobre una casa de Theodor Cron diseñada para nuestros bisabuelos Novak en 1954.
Fotos: Archivo Novak
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ROCCO
Año: 2023
Ubicación: Miraflores, Lima
Coautores: leonmarcial arquitectos (Alexia León y Lucho Marcial)
Rocco Trattoria.
Colón 501, Miraflores.
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LIGA 40
Año: 2025
Ubicación: CDMX
Colaboradores: Percy Coila, Patricio Ghezzi
Coautores: Estudio Jochamowitz Rivera, Blanco
Fotografía: Arturo Arrieta, Patricio Ghezzi
El Gigante Incómodo
Un larguísimo rollo de totora atada, de 80 metros lineales, viaja desde el lago Titicaca para entrar, agachándose y contorsionándose, en los 30 m² de LIGA y reposar allí durante cuatro meses. La pieza es una versión alargada, distorsionada, de las bancas tradicionales que fabrican los uros en la comunidad de las islas flotantes, hecha de la misma totora con que edifican el mundo entero que habitan. La pieza nace allí y se traslada a Ciudad de México para instalarse en un territorio que también fue lago pero que, durante la época colonial, fue desecado por acción humana. El gigante reposa en un cuarto seco, en una ciudad que se hunde, donde alguna vez hubo un lago más grande que el Titicaca.
La pieza tiene algo de animal: parece el cuerpo de una enorme y antigua anguila que habita en el fondo del lago. Su alargamiento excesivo resulta en un cuerpo debilitado que tuvo que ser diseñado y fabricado de forma seccionada y retorcida para adaptarse al espacio de la galería y de los contenedores que lo transportaron. Este gigante nos recuerda las contradicciones de nuestra situación contemporánea. Acumula en su cuerpo, en sus fibras, en la técnica con que se fabricó, y en el duro y lento viaje que ha hecho, el relato de un territorio en crisis, donde lo local y lo planetario coexisten en tensión.
La fabricación de la pieza fue comisionada a Percy Coila, miembro de la comunidad campesina Uros Chulluni de las islas flotantes del Titicaca. El video que forma parte de la muestra fue realizado por Patricio Ghezzi.
Mérito es una experiencia cercana, donde la comida y la arquitectura se entienden para transmitir una misma idea.
El restaurante ocupa un espacio en Barranco que ha tenido múltiples intervenciones a lo largo del tiempo. La primera acción fue vaciar el local y revelar los muros originales de adobe. Lo que se adiciona luego sirve para implementar el restaurante y crear su carácter. En el primer piso hay acción, una mesa central que es a la vez la cocina de los chefs. En el segundo piso hay calma, un zócalo de madera envolvente y unas lámparas de papel que suavizan la luz.
La madera, la piedra y el adobe construyen la atmósfera de Mérito.
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Entrada
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Año: 2015
Ubicación: Miraflores, Lima
El proyecto se trata del acto de ingresar. Es una nueva entrada para una casa que ha quedado rodeada de edificios.
La entrada toma distancia de la calle para llegar a un volumen abovedado, bajo y pesado. Una transición purificadora entre afuera y adentro.
Detrás del volumen se esconde un lugar secreto y privado. Un interior tranquilo que es una terraza alargada llena de plantas.
Aquí el proyecto se trata del acto de estar. Estar en una terraza bajo un toldo tejido de totora.
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Aterrizaje
Año: 2025
Ubicación: Trujillo, La Libertad
ATERRIZAJE
Conferencia en el marco del 57 aniversario del Colegio de Arquitectos del Perú Región La Libertad
25 setiembre 2025
Hola a todos. Muchas gracias al Colegio de Arquitectos La Libertad por la invitación, a Daniel, Carla y Lucho.
Queremos comenzar contando un poco sobre nuestro estudio, que es aún chico. Recién desde hace un año masomenos que trabajamos con dos o tres personas en la oficina. Antes de eso éramos los dos haciendo todo y dibujando todo, y de esa dinámica salió un grupo de proyectos que felizmente es muy variado y versátil. Creemos que esa versatilidad nos ayudó a entender que no importa la escala, el presupuesto o el contexto, los proyectos deben ser abordados con la misma profundidad. Entendimos cómo se desarrollan y construyen los proyectos, que es más que todo un trabajo colaborativo entre arquitetos, proveedores, constructores, carpinteros, donde el diseño y el detalle se resuelve desde el diálogo constante con todos ellos.
Ahora les queremos mostrar los proyectos en los que venimos trabajando, todos en procesos, cada uno en distintas etapas de desarrollo, contando principalmente las ideas que hay detrás de ellos.
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Manto lamp
Año: 2024
Ubicación: Lima
Colaboradores: Leslie Forsyth, Andrea Wong
La estructura es el hilo, el bordado es la luz.
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El Alamein
Año: 2021
Ubicación: Pisco, Ica
Fotografía: Iván Salinero
This two-bedroom retreat intends to become an extensive shadow where coexistence with the intensity of the Pisco desert is pleasant. In this kind of territory, a surrounding exterior is key for life outside. The first action is to raise a roof. Fresh shade provides not only shelter but has also a significant social value. It motivates being in nature and everyday activities.
El Alamein is an olive grove located in this coastal desert. The climatic and scenic forces are capitalised under a single sloping roof that unifies spaces of different qualities – interior living, exterior terraces or pure extension. 16 eucalyptus hardwood poles organize the structural order of the roof and its cover is defined according to the degree of shade and proofing required below. Posts to the ground appear where needed to support the structure and serve as a guide for climbing plants.
Windows with double-jamb wooden frames seal the interiors from sand, especially during dust storms common in the area. Brick is the construction unit of the interior enclosure acting as a load-bearing and thermal mass element. The construction drawing is based on the proportions of the masonry unit in relation to the eucalyptus poles that run along the house connecting all layers of dwelling.